Des-tiempos (una reflexión apurada)

abril 15, 2009 § 3 comentarios

Las palabras APURO / APURARSE / APURADO me suenan mal, siempre me sonaron mal: será porque podrían venir de “falta de pureza” ó algo así.

Este post es de un blog amigo llamado Alter-nativas (ó el blog de unas amigas) que aparte de escribir y ayudarme a reflexionar, lo hacen personalmente, ya que nos acompañan a mi socio y a mi como counselors, ayudándonos a transitar momentos de análisis de nuestra empresa.

Acá va… (y este es el link)

Estamos sumergidos en la era de lo instantáneo, todo y todos estamos empantanados. Desde las comidas (elaboración, cocción, compra, entrega, etc.) hasta las relaciones interpersonales, toda la gama de cosas y gentes que hay en el medio están sujetas al “todo ya”, “ahora”, “no puedo esperar”, etc.

Si fuera por nosotros, los embarazos durarían un día, las estaciones horas, los viajes segundos, los dolores milésimas de segundos y continuando con la fantasía, dormir ocho horas equivaldría a morir, entrar al túnel, ver la luz, hacer una repaso de toda tu vida, ver a San Pedro, pasar a visitar a la Virgen María y al diablo y volver rebotando cual pelotita de ping pong.

Lo triste es que ya no tenemos ni tiempo para defecar, parece que sentarse cómodamente en el inodoro se ha transformado en una pérdida total de tiempo. Así explico y justifico el voto “castigo” de los intestinos, popularmente llamado “tránsito lento” (constipación, digamos. Ni hablar de las arterias y vías respiratorias tapadas…), ¡que ironía!

Se puede percibir en la calle, en el súper, en el taxi, en tu amante y en tu madre, esa sensación de apremio constante. A veces me encuentro apurada caminando por la calle sin ninguna razón. Otras veces estoy comiendo, que digo comiendo, tragando como si ese bocado fuera el último en todo el sistema solar. Así hay de sobra ejemplos para dar, todos formamos parte de este acelere generalizado.

El tema es que la vida tiene sus propias leyes, ciclos, procesos y tiempos que no obedecen a las culturas del momento (¡por suerte!). Y como nosotros estamos influenciados tanto por una como por la otra, surge lo que hoy llamo los des-tiempos. Nuestra tarea es ir conociendo nuestros propios tiempos, nuestra propia naturaleza y ciclos en cada momento. Hacer un peregrinaje constante por los bastos e insondables territorios interiores. Ahí las cosas no suelen ser automáticas, ni instantáneas y requieren de una intensa dedicación, atención y cálida e íntima compañía. Es maravilloso cuando nos atrevemos a experimentar el tiempo en forma vertical. Es allí dónde abarcamos la profundidad de la experiencia, desde la raíz hasta la copa, desde lo más oscuro y apretado hasta la punta de la última luminosa y expansiva hoja. Ahí, dónde todo queda comprendido (aunque a veces ni siquiera nos demos cuenta), quizás ponerle palabras sea un trabajo arduo, porque no las hay, es más propicio quizás, explicarlo con imágenes que evocarán a cada cual sus más íntimas experiencias.

Los des-tiempos se dan cuando queremos que estas experiencias internas, propias y únicas se amolden a los tiempos externos y ajenos, inventados o vividos por otros. Eso no nos sirve, nos deshumaniza diría que no convierte en pseudos-objetos: maleables, útiles, manipulables, no pensantes y sin sentires.

Cuidar esos espacios humanos es una de mis pasiones y se que allá hay muchos más que trabajan anónimamente para que cada vez seamos más.

“El tiempo, lento e infinito, va sacando a la luz cuanto está oculto, y ocultando las cosas manifiestas”. Sófocles

María Paula

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§ 3 respuestas a Des-tiempos (una reflexión apurada)

  • German dice:

    Muy buena reflexion gracias!

    Ayer leia esta noticia, sobre estar apurado:

    Italia se une a las filas de Japón cuando se trata de máquinas expendedoras. El señor Torghele, un empresario italiano, desarrolló una máquina expendedora de Pizzas que va a preocupar a los cocineros de este típico plato italiano. En menos de 3 minutos la máquina mezcla los ingredientes seleccionados por el comprador y elabora una pizza muy caliente, lista para saborearla. A través de una pequeña ventana ubicada en la parte frontal, los clientes puedan ver su pizza tomando forma. Las pizzas tienen un precio promedio de 4,50 dólares, sin embargo el gran problema, al menos por ahora, es el enorme costo de esta máquina. Nada menos que 32.000 dólares.

  • Muy muy bueno!! me sentí muy identificado! me encantó!

  • Paula dice:

    Mati, gracias por la difusión y gracias también por tus palabras.
    Besos

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