La Meta I (Eliyahu M. Goldratt)

junio 25, 2008 § Deja un comentario

Durante muchos años de mi vida he trabajado como dirigente scout, así que esta parte del libro, digamos la presentación del problema, me gustó mucho y la leí con mucho entusiasmo.

En esta primera parte les planteo el problema, comparando la empresa con una fila de scouts. Luego algunos conceptos y por último algunas frases elegidas. 

Cuando se sale de caminata con niños, al principio caminan alegre y correctamente, todos al mismo ritmo, una fila pareja, conversando unos con otros, y seguramente cantando todos las mismas canciones.

Pero al tiempo, mucho mas si es una caminata larga, comienza a notarse la diferencia de velocidad para caminar, y esto genera espacios que alargan la fila, y obligan a hacer paradas para reordenarse.

El hecho de no hacer paradas genera un desorden peor y se pierde el control de los niños y la fila, aumentando los riesgos.

La primer solución para asegurarnos que la fila marchará siempre de forma compacta,  puede ser colocando a los miembros de la excursión en orden inverso a su ritmo de andar, es decir; dirigiendo la marcha se pondría al mas lento de los chicos. En segundo lugar se colocaría al que le siguiese por orden inverso y, así, se llegaría hasta el último puesto, donde se situaría al más rápido de los scouts.

 

Esta solución ofrece las siguientes ventajas:

Se evitaría las dispersiones de la fila puesto que, siempre, el sujeto que va detrás de un determinado compañero tiene más velocidad que éste. Ello implica que, en caso de que cualquiera de los dos sufriera algún retraso, sería más fácilmente recuperable.

Aumentaríamos la capacidad del elemento más lento de la marcha, que ahora va primero marcando el ritmo (por ejemplo: aliviándolo en todo el peso que deba transportar, para que dedique su energía exclusivamente a andar).

Esta situación, puede compararse perfectamente con una fábrica (o un sistema productivo):

·         Cada miembro de la excursión se puede asimilar a un determinado centro de trabajo.

·         La cantidad de productos vendidos coincidiría con el camino ya recorrido.

·         El inventario sería la distancia o el largo de la fila. (Aumento de la longitud de la fila = Aumento de inventario)

·         Los gastos operativos sería la energía requerida por los niños.

 

De acuerdo con ello, se distinguen: recursos cuello de botella (CB) y no cuello de botella (NCB), y enuncia la primera regla básica: “no hay que equilibrar la capacidad y demanda del mercado. Lo acertado es equilibrar esta última con el flujo de materiales de la fábrica”

Regla 2: La utilización de un recurso no cuello de botella no viene determinada por su propia capacidad, sino por alguna otra limitación del sistema.

Regla 3: Una hora perdida en un cuello de botella es una hora que pierde todo el sistema: Los recursos cuello de botella también podrían ser definidos como aquellos cuyas limitaciones locales de capacidad se convierten en limitaciones para todo el programa de producción.

 En principio apuntábamos que una solución, para mantener compacta la fila, podría ser la de colocar a sus miembros en orden inverso a su velocidad para andar.

Dado que no siempre es posible un reordenamiento de los equipos en una planta, de acuerdo con la idea mencionada, es necesaria otra solución, que podría ser la siguiente: para mantener constante la longitud de la fila, sin aminorar la marcha, podría hacerse que todos caminasen a un ritmo constante marcado por los redobles de un tambor (o una canción).

Además, a lo largo de la fila, se situarían unos “sargentos gritones” (Guías de patrulla) para evitar que nadie anduviese a más velocidad que la impuesta por el tambor (CB) (o la canción).

El tambor es la planificación y control de la producción de materiales asistida por ordenador. El sargento es un responsable de producción.

El tambor desarrolla planes y programas para indicar cuándo debe ser recibido y procesado el material, y el ritmo del tambor dicta cuándo y cómo debe ser procesado el material para cada recurso productivo.

“El ritmo de los tambores y las voces de los sargentos” son, por sí solos, insuficientes a la hora de gobernar una planta, hay que pensar en alguna otra solución.

El autor propone “atar con una cuerda” al elemento cuello de botella y la primer elemento de la fila: en definitiva, y trasladado a términos productivos, equilibrar la entrada de materia prima en el proceso productivo a las necesidades del elemento CB, con lo que conseguiremos que ningún puesto de trabajo tenga opción a procesar más componentes que los que hacen falta en cada momento.

Se propone el último elemento que completa el sistema: el colchón de tiempo, entendiendo por tal el intervalo de tiempo en que se adelanta la fecha de lanzamiento de un trabajo con respecto a la fecha en la que está programado que lo consuma la limitación.

 

 

 

 

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