Finanzas éticas, Error104

28 09 2009

Gracias Marto por esta info!

La verdad que lo que dice me gusta, me atrae, aunque no tengo super claros los detalles técnicos del planteo. Comercio Justo, microfinanzas, bancos éticos, son bases de un mundo que me gustaría vivir.

Aclaración nro. 1: Cuando salió estuve a punto de postear el error de la división equivocada, pero gracias a mi amigo Oso no lo hice.

Aclaración nro. 2: Muchas organizaciones sociales, éticas y solidarias haríamos un desastre (positivo) con usd 104 por persona.

Acá la web: http://www.error104.com/





Energía ¿alternativa?

21 09 2009

Navegando este muy buen blog me encontré con una nota muy especial, donde muestra este mapa con la superficie total  requerida para darle energía (solar) al planeta tierra.

Confío en la fuente, y pienso que realmente es una superficie pequeña la que se necesita, y se evitaría la contaminación. (Aunque en los comentarios del citado blog se habla de la contaminación que generarían las baterías necesarias para almacenar esta energía.)

Me parece que esta bueno abrir la pregunta, y que veamos una posibilidad, que a veces nos parece remota, o nos lo hacen creer para sostener industrias muy rentables.

Cuantos_paneles_solares_ser_an_necesarios_para_darle_energ_a_a_todo_el_planeta





Ramadan, desde allá.

28 08 2009

Verónica es mi amiga que vive en Palestina, a quien ya he posteado en este blog.

Siento que cuando me escribe me regala experiencias que están muy distantes de mi día a día, y creo que dan luz sobre como viven en otras partes del mundo. Aparte me gustó el contraste entre religiones que plantea, que puede hacernos pensar un poco.

“Es el tercer día del segundo Ramadán que vivo en una sociedad musulmana. Como en el primero, siento una profunda admiración por la fe, abnegación y la capacidad de sacrificio que tienen los creyentes y practicantes del Islam. Desde que el sol se asoma hasta que se esconde, los musulmanes renuncian a todos los placeres mundanos. Esto incluye comer, beber – incluso agua -, fumar y tener relaciones.

Los meses en el calendario islámico dependen de las fases de la luna. Por tanto, no tienen fechas fijas, sino que varían de año en año. Durante los últimos años, el Ramadán ha caído en verano, lo que significa que los días son más largos. Amanece a las 4:30 am y atardece a las 7:30 pm. Son quince horas de ayuno en las que se ve a la gente en la calle sonriente y feliz. Los restaurantes permanecen abiertos preparando el “iftar” o “des-ayuno”, y hay colas interminables en las panaderías donde venden el “Kataief”  - dulce tradicional de Ramadán que tiene forma de empanada, y que se rellena con nueces, pistacho y almendras, o con queso, y se baña con almíbar -.

Desde las dos o tres de la tarde, empieza la preparación del iftar. Tradicionalmente, Ramadán es un mes de invitaciones de familiares y amigos a compartir el rompimiento del ayuno. Al sonar la oración del atardecer (Magreb), que es la penúltima del día, se hace una pequeña oración y se comen unos dos o tres dátiles con yogurt (buttermilk) porque son fuente natural de energía. Después se toma un poco de sopa de verduras, a lo que sigue un plato de “Fatoush” (ensalada árabe con crutones). Luego viene el plato fuerte, que varía de un día a otro. De postre, el famoso kataief.

El mundo islámico, al menos en esta parte del mundo, se ha contagiado de la tradición occidental de las luces para conmemorar las fiestas. Los almacenes y los sitios principales de la ciudad se visten de luces de colores y en muchas de las casas se ilumina la luna creciente con la estrella, símbolo del Islam. El ambiente se siente similar al de Navidad, guardadas las diferencias.

En mi caso personal, Ramadán es un mes alegre y difícil a la vez. No soy musulmana, pero mi familia política y casi todos los que me rodean lo son. Me siento inclinada a ayunar con ellos por solidaridad, y como un ejercicio espiritual personal, pero soy incapaz del nivel de sacrificio de los musulmanes. Eso me confronta conmigo misma, y con la dolorosa realidad de la mediocridad de los cristianos.

La sociedad musulmana, con todos sus defectos y fallas, es una sociedad donde la conciencia de Dios es absoluta. Se refleja en la conducta de la gente, así como en la percepción de la vida (muy particular en el caso palestino) y el uso del lenguaje. Esta realidad puede ser inconsecuente para un no-creyente. En mi caso, sin embargo, es una evidencia permanente de lo que significa creer en Dios, obedecer sus preceptos, y del impacto que esto tiene en la vida diaria (con mayor razón aún cuando la vida es tan difícil y dolorosa). Es también una constatación del conformismo y apatía de “mi mundo”, el occidental,  en cuanto a Dios, la religión y la vida trascendente.

Vivo en Palestina, la que ya se llamaba Palestina en tiempos del imperio romano (y que por azares de la historia está desapareciendo gracias a los pasos forzados del nuevo estado de Israel). Recorro los mismos caminos que recorrieron Jesús y los profetas. Voy con frecuencia a Jericó, al desierto donde Jesús  ayunó por cuarenta días y cuarenta noches, y vivo rodeada de una mayoría musulmana que sigue mejor su ejemplo que tantos de los que nos decimos cristianos, sea de la dominación que sea.  En Tierra Santa, no aprendo de los cristianos (que son muchos). Aprendo de los musulmanes. Eso me da tristeza y alegría a la vez por poder vivir esta experiencia.

Eso sí, cualquier sentimiento de nostalgia desaparece cuando llego a la mesa servida después del atardecer, y ahogo todas mis penas en la comida suculenta que no me he ganado con el mismo sacrificio musulmán, pero que disfruto más que cualquiera!”





Hogar u hotel de paso, esa es la cuestión

13 08 2009

Home no es una película nueva, aunque tampoco vieja, pero vale la pena verla, y esta 100% en You Tuve.

El punto es como tratamos al planeta: si como un lugar de paso, que debemos intentar exprimir al máximo, buscando máximos beneficios a corto plazo, ó como un espacio de vida en si mismo, con sentido propio, y como lugar de desarrollo para nuestros hijos.





Somos la gente que estábamos esperando

5 08 2009

Elegí este texto, porque me parece extraordinario, eso: fuera de lo ordinario. (Lo subrayado es mío)

Me llegó el libro, y con el libro la frase, y con la frase el blog.

El concepto: “Somos la gente que estábamos esperando” penetra en mi interior de una manera extraña, certera, concreta, y me ilusiona, me anima.

Espero que a ustedes también.

Salud!

MENSAJE DE LOS ANCIANOS HOPI

Estuvieron diciéndole a la gente que ésta es la Undécima Hora.
Ahora deben regresar y decirle a la gente que la Hora ha llegado.

He aquí las cosas que deben considerarse:
¿Dónde están viviendo?
¿Qué están haciendo?
¿Cuáles son sus relaciones?
¿Están en el vínculo correcto?
¿Dónde está el agua?

Conozcan su huerto:
Es tiempo de que pronuncien su Verdad.
De que construyan su comunidad.
Sean buenos unos con otros.
Y no busquen fuera de sí mismos al líder.

¡Esta podría ser una buena época!

Hay allí un río que fluye muy rápido.
Es tan grande y raudo que asustará a algunos.
Tratarán de aferrarse a la orilla.
Sentirán que son destrozados y sufrirán mucho.

Sepan que el río tiene un destino.
Los mayores dicen que debemos soltar la orilla
Y deslizarnos hacia el centro del río.
Manteniendo abiertos los ojos, y las cabezas por encima del agua.

Vean quién está allí con ustedes y celebren.

A esta altura de la historia, no tomaremos nada como personal
Y mucho menos a nosotros mismos,
Pues en el momento en que lo hacemos
Nuestro crecimiento y viaje espiritual se detienen.

La época del lobo solitario concluyó.
¡Reúnanse!

Cancelen la palabra combate en su actitud y vocabulario.

Todo lo que hagan desde ahora debe hacerse de modo sagrado
Y celebrando.

Somos la gente que estábamos esperando.

Nacion Hopi – Oraibi, Arizona





Frente a la violencia familiar

27 04 2009




Si fuesemos solo 100…

22 04 2009

Hace un tiempo daba vueltas por Internet un mail que, mediante estadísticas, explicaba las relaciones numéricas del mundo. Con esta información, Toby Ng Kwong, armó unos diseños increíbles, que grafican estas estadísticas. (Hacé click acá para ver muchos mas)

Pensar como si fuésemos una comunidad pequeña de 100 personas facilita mucho la comprensión de las diferencias, y me obliga a tener una mirada mas amorosa de los habitantes del planeta, donde me planteo que si realmente fuésemos 100 no permitiríamos muchas cosas de las que pasan en el mundo. Y fundamentalmente como las cosas que creemos que son obvias: comida, libertad, etc, en realidad no lo son, son solo privilegios para la minoría

 

comida

 

libertad





Des-tiempos (una reflexión apurada)

15 04 2009

Las palabras APURO / APURARSE / APURADO me suenan mal, siempre me sonaron mal: será porque podrían venir de “falta de pureza” ó algo así.

Este post es de un blog amigo llamado Alter-nativas (ó el blog de unas amigas) que aparte de escribir y ayudarme a reflexionar, lo hacen personalmente, ya que nos acompañan a mi socio y a mi como counselors, ayudándonos a transitar momentos de análisis de nuestra empresa.

Acá va… (y este es el link)

Estamos sumergidos en la era de lo instantáneo, todo y todos estamos empantanados. Desde las comidas (elaboración, cocción, compra, entrega, etc.) hasta las relaciones interpersonales, toda la gama de cosas y gentes que hay en el medio están sujetas al “todo ya”, “ahora”, “no puedo esperar”, etc.

Si fuera por nosotros, los embarazos durarían un día, las estaciones horas, los viajes segundos, los dolores milésimas de segundos y continuando con la fantasía, dormir ocho horas equivaldría a morir, entrar al túnel, ver la luz, hacer una repaso de toda tu vida, ver a San Pedro, pasar a visitar a la Virgen María y al diablo y volver rebotando cual pelotita de ping pong.

Lo triste es que ya no tenemos ni tiempo para defecar, parece que sentarse cómodamente en el inodoro se ha transformado en una pérdida total de tiempo. Así explico y justifico el voto “castigo” de los intestinos, popularmente llamado “tránsito lento” (constipación, digamos. Ni hablar de las arterias y vías respiratorias tapadas…), ¡que ironía!

Se puede percibir en la calle, en el súper, en el taxi, en tu amante y en tu madre, esa sensación de apremio constante. A veces me encuentro apurada caminando por la calle sin ninguna razón. Otras veces estoy comiendo, que digo comiendo, tragando como si ese bocado fuera el último en todo el sistema solar. Así hay de sobra ejemplos para dar, todos formamos parte de este acelere generalizado.

El tema es que la vida tiene sus propias leyes, ciclos, procesos y tiempos que no obedecen a las culturas del momento (¡por suerte!). Y como nosotros estamos influenciados tanto por una como por la otra, surge lo que hoy llamo los des-tiempos. Nuestra tarea es ir conociendo nuestros propios tiempos, nuestra propia naturaleza y ciclos en cada momento. Hacer un peregrinaje constante por los bastos e insondables territorios interiores. Ahí las cosas no suelen ser automáticas, ni instantáneas y requieren de una intensa dedicación, atención y cálida e íntima compañía. Es maravilloso cuando nos atrevemos a experimentar el tiempo en forma vertical. Es allí dónde abarcamos la profundidad de la experiencia, desde la raíz hasta la copa, desde lo más oscuro y apretado hasta la punta de la última luminosa y expansiva hoja. Ahí, dónde todo queda comprendido (aunque a veces ni siquiera nos demos cuenta), quizás ponerle palabras sea un trabajo arduo, porque no las hay, es más propicio quizás, explicarlo con imágenes que evocarán a cada cual sus más íntimas experiencias.

Los des-tiempos se dan cuando queremos que estas experiencias internas, propias y únicas se amolden a los tiempos externos y ajenos, inventados o vividos por otros. Eso no nos sirve, nos deshumaniza diría que no convierte en pseudos-objetos: maleables, útiles, manipulables, no pensantes y sin sentires.

Cuidar esos espacios humanos es una de mis pasiones y se que allá hay muchos más que trabajan anónimamente para que cada vez seamos más.

“El tiempo, lento e infinito, va sacando a la luz cuanto está oculto, y ocultando las cosas manifiestas”. Sófocles

María Paula

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Las voces del desierto

11 03 2009

Me lo recomendaron mucho, quizás por eso no me volvió loco, es terrible como frustran las expectativas.

Este libro relata el viaje de una mujer por el desierto australiano, conviviendo con una tribu de aborígenes, donde aprende muchísimas cosas de un pueblo que viene viviendo apartado de la sociedad moderna hace muchísimo tiempo.

Mas allá de algunas aventuras interesantes, el libro trata sobre la experiencia muy rica en valores, personas, vínculos y rescata a la intuición como herramienta cotidiana para la toma de decisiones.

Lo recomiendo. Van a encontrarse con un libro muy fácil de leer, y por eso habría que tomarse el tiempo y disfrutar con cada capítulo.

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Mi propuesta para un mundo mejor

26 02 2009

Esta claro que el tema de los asentamientos y la pobreza es complejo, muy complejo, y también esta claro que no soy un experto en la materia.

Hecha esta aclaración, hace un tiempo hablando con alguien me planteó una idea: que se le entregue el titulo de propiedad de la tierra a la gente que vive en la Villa 31, en retiro. (Lamentablemente no me acuerdo el nombre de esa persona, así que no lo puedo citar.

La intención era simple: si la tierra les pertenece, hay dos opciones, la primera es que puedan construir una comunidad, como parte de la sociedad, y cuenten con los beneficios con que contamos todos: calles abiertas, centros de salud, barrido, iluminación, limpieza, etc.

La otra posibilidad es que, en el caso de la villa 31, puedan venderla a precio de mercado. Cualquier empresario inmobiliario pueda ofrecerles lo que realmente vale la tierra para construir algo, y quienes vendan, al ser un valor altísimo, puedan comprarse un terreno o una casa en un lugar mas barato.

A esa idea inicial, hace un tiempo otro amigo (Patricio) agregó que para él las villas podrían transformarse en COMUNIDADES IDEALES.

A partir de ese momento me cuesta pensar en otra cosa: me imagino una verdadera comunidad donde existan espacios comunes de desarrollo o producción (huerta, biblioteca, centro comunitarios), donde la participación sea un valor esencial que permita que todos los integrantes se sientan tomados en cuenta, donde la ecología o la sustentabilidad sea una realidad cotidiana que surja a partir de observar a nuestros hijos y el futuro.

Voy a volver con este tema, muchas veces, todo el tiempo.

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