Para bajar el libro en pdf, hacé click acá: es-facil-dejar-de-fumar
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Esta claro que el tema de los asentamientos y la pobreza es complejo, muy complejo, y también esta claro que no soy un experto en la materia.
Hecha esta aclaración, hace un tiempo hablando con alguien me planteó una idea: que se le entregue el titulo de propiedad de la tierra a la gente que vive en la Villa 31, en retiro. (Lamentablemente no me acuerdo el nombre de esa persona, así que no lo puedo citar.
La intención era simple: si la tierra les pertenece, hay dos opciones, la primera es que puedan construir una comunidad, como parte de la sociedad, y cuenten con los beneficios con que contamos todos: calles abiertas, centros de salud, barrido, iluminación, limpieza, etc.
La otra posibilidad es que, en el caso de la villa 31, puedan venderla a precio de mercado. Cualquier empresario inmobiliario pueda ofrecerles lo que realmente vale la tierra para construir algo, y quienes vendan, al ser un valor altísimo, puedan comprarse un terreno o una casa en un lugar mas barato.
A esa idea inicial, hace un tiempo otro amigo (Patricio) agregó que para él las villas podrían transformarse en COMUNIDADES IDEALES.
A partir de ese momento me cuesta pensar en otra cosa: me imagino una verdadera comunidad donde existan espacios comunes de desarrollo o producción (huerta, biblioteca, centro comunitarios), donde la participación sea un valor esencial que permita que todos los integrantes se sientan tomados en cuenta, donde la ecología o la sustentabilidad sea una realidad cotidiana que surja a partir de observar a nuestros hijos y el futuro.
Voy a volver con este tema, muchas veces, todo el tiempo.
Este post es sobre un post de Martin Varsavsky, quien generalmente me cae muy bien.
En este video habla sobre el agua mineral, y el conflicto con el medio ambiente. El planteo que hace es buenísimo, teniendo en cuenta que el agua sale “gratis” de la canilla, gastamos dinero en agua mineral aparte de contaminar con los envases, el transporte, etc.
Mi idea será intentar no comprar mas agua mineral y pedir agua de la canilla… aunque quede como una rata.
La intención de este blog es dar información, intentando brindar herramientas para pensar libremente. Poder tomar partido con fundamentos.
Una amiga uruguaya me mandó este artículo del 13 de febrero del semanario Búsqueda.
Para serles sincero, son muchas las cosas con las que no adhiero, pero tengo la necesidad de publicarlo, y que cada cual saque sus conclusiones.
Lágrimas flechadas
Por Marcos Cantera Carlomagno, doctor en Historia y escritor
El último enfrentamiento armado en la Franja de Gaza actualiza varios problemas fundamentales para la democracia. ¿Qué debe hacer un estado democrático para proteger a sus ciudadanos de constantes ataques terroristas? ¿Cómo debe actuar un estado democrático cuando una serie de dictaduras (Irán, Siria, Libia) junto con una larga cadena de bandas terroristas (Al Qaeda, Hermanos musulmanes, Hezbollah, Hamas) tienen como objetivo explícito eliminarlo del mapa? ¿Cómo deben actuar las otras democracias frente a esto? ¿Cuál debe ser la actitud de la opinión pública occidental frente al atropello totalitarista? ¿Cómo se hace para que las masas fanatizadas entiendan que no habrá un Estado palestino mientras sigan persiguiendo la eliminación de Israel?
Lo sucedido en Gaza permite sacar algunas conclusiones. Por un lado ha quedado al desnudo una vez más la irresponsabilidad y el infantilismo de una opinión pública que no está dispuesta a admitir la más mínima limitación de sus propias libertades y derechos pero que apoya, o ve con simpatía, el accionar de grupos fundamentalistas (los mismos grupos fundamentalistas, recordemos, que allí donde tienen el poder –Irán, Afanistán, Siria, Libia, etc.- no toleran el más mínimo espacio para dichas libertades y derechos).
Por el otro, hay que resaltar el hecho de que mientras la opinión pública occidental demostraba una catastrófica confusión mental, la organización Palestina más importante (Al Fatal) y la mayoría de los países árabes no movieron un dedo por Hamas durante todo el conflicto militar. Ni siquiera Irán, gran cuco antijudío, hizo algo para ayudar a su brazo armado en Gaza.
El retiro de las tropas israelíes dejó a luz una resaca en donde aparecieron cadáveres de miembros y simpatizantes de Al Fatal y otros grupos palestinos, asesinados por Hamas en un práctico ajuste de cuentas. De igual manera, muchos hospitales con nombre y apellido desmienten la cantidad de heridos recibidos durante los bombardeos; muchos vecinos denuncian ante los observadores de las NacionesUnidas el uso de la población civil como escudo por parte de Hamas, la instalación de arsenales en casas privadas y edificios de las Naciones Unidas, etc.
¿Dónde están los 1500 muertos que anunció Hamas? ¿Quién se responsabiliza ahora por haber difundido y defendido cifras de muertos y heridos claramente infladas?
Todo esto lleva directamente a una molesta pregunta: ¿cuánto hay de “solidaridad” con los palestinos por parte de esa opinión pública emocionalmente movilizada y cuánto hay de antisemitismo duro y puro?
¿Hasta dónde nos conmueve la situación de los musulmanes bombardeados y dónde comienza nuestro histórico desprecio por el judío?
Inquieta bastante que esos corazones tan afligidos por el sufrimiento de los civiles palestinos no hayan derramado media lágrima colectiva cuando Hamas y Al Fatal hace un año pelearon una sangrienta guerra civil con cientos de víctimas civiles.
Inquieta que la misma opinión pública que se enfurece cuando Israel mata musulmanes no se alteró en lo más mínimo cuando los serbios masacraron muchos más musulmanes en Bosnia.
Inquieta bastante que a la misma opinión pública que se le pararon los pelos de punto por el horror de la intervención israelí en Gaza, ni se le arquearon las cejas cuando Rusia, hace unos pocos meses, invadió un país vecino (Georgia), matando a una buena cantidad de civiles.
Inquieta bastante que se lloren las víctimas de los misiles israelíes pero no se lloren las víctimas de los misiles palestinos.
Acá, evidentemente, hay un problema de lágrimas flechadas que es menester estudiar.
Me recuerdan, estas contradicciones, cuando se manifestaba contra Estados Unidos por la guerra de Vietnam pero no se manifestaba contra la Unión Soviética por la guerra de Afganistán.
Me recuerdan cuando se protestaba contra la intromisión militar de Estados Unidos en otros países pero se hacía la vista gorda cuando los tanques soviéticos invadían Hungría y Checoslovaquia.
Me recuerdan cuando se condenaba a Hitler por el genocidio de millones de personas pero no se condenaba a Stalin por un genocidio más grande aún.
Me recuerdan cuando quienes salen a la calle a protestar contra la falta de libertades en América, aplauden el sistema totalitario en Cuba.
¿Por qué es terminantemente necesario que en Uruguay defendamos la libertad de entrar y salir, cambiar de trabajo, elegir profesión, criticar al gobierno, tener acceso a las ofertas del mercado, pintar la casa del color que se nos antoje y opinar lo que se nos cante sobre cualquier tema imaginable y no es necesario que ese mismo sagrado principio rija en otras partes?
¿Por qué es terminantemente necesario que acá haya elecciones libres y no causa enojo que en Cuba el mismo pirulo lleve 50 años atornillado al poder?
Contradicciones imposibles de entender.
Por eso, por todo eso y por mucho más que es como eso y que va en esa misma dirección, me gustaría agregar una pregunta a mi serie de preguntas iniciales: cómo debe hacer un estado democrático para defenderse de una opinión pública que se autoproclama democrática y no lo es?
Acá va la segunda parte…
Hace algún tiempo escribí sobre como ser consumidores responsables y el concepto de comercio justo, como primer paso personal para cambiar el mundo desde lo pequeño de todos los días.
Buceando un poco en ese tema, encontré información sobre Meatrix, un grupo de gente que trabaja para terminar con las prácticas destructivas y peligrosas de la cría intensiva de animales y promover la agricultura sustentable.
Este video (son tres en total) me parece muy gracioso, super creativo y con un montón de información que puede sernos de mucha utilidad.
Lago Rosario es uno de mis lugares en el mundo. Es una comunidad mapuche en Chubut, cerca de Esquel. Tengo grandes amigos, y grandes recuerdos.
Conozco la comunidad hace muchos años, y junto a Nuestras Huellas hemos intentado trabajar en huertas familiares y otros temillas.
Como me cuesta escribir sobre esto, voy a bajar el post de mi amiga Marta que pasó unos días allá. Disfruten de un relato digno de una periodista, junto con algunas fotos lindísimas.
Para ver el blog hagan click acá.
‘La memoria es una tristeza larga’. Una de las tantas frases que he escuchado en Lago Rosario y que ya sé que se me han pegado detrás de la nuca y me van a rondar mucho tiempo. No puedo más que explicaros un poquito qué es Lago Rosario y dejarlas hablar a ellas. Tomo prestadas las palabras del libro ‘Memoria del Humo’, realizado por jóvenes aborígenes de la comunidad, para dejaros un dibujo histórico, para ayudar a entender. Palabras, sólo palabras. Lago Rosario es, para muchos de sus habitantes, la última parada de un largo peregrinaje hacia la nada. La búsqueda de la tierra más allá de las fronteras, un lago cargado de mitos y leyendas, una escuela para arraigarse en el lugar y el trágico desalojo de una comunidad cercana con el fuego arrasando sus casas y sus pertenencias, constituyen el escenario y la circunstancia en la que se desarrollará la historia de Lago Rosario, pequeña colonia rural ubicada dentro del Municipio de Trevelin, al pie de la cordillera de los Andres patogónicos, en la Provincia de Chubut.
La historia de Lago Rosario comienza, como muchas, con el destierro. Con cientos de años de persecución y expropiación de tierras milenarias. Con un ir y venir. Con una búsqueda.
Hacia 1930, dos familias, los Cheuquehuala y los Millaguala, decididos a echar raíces en el lugar en el que ya habían nacido sus hijos, construyen una escuela y piden al gobierno argentino el nombramiento de un maestro. Desde Buenos Aires les responden que tendrán un maestro cuando los pobladores reúnan un total de 25 niños. Como una ironía del destino, el mismo gobierno de Buenos Aires determina en 1937 el desalojo de la reserva aborigen de Nahuel Pan, a unos 30 km de Lago Rosario, de donde más de 300 personas son desterradas después de habitar en ese lugar durante 50 años, cedido en 1908 por el mismo gobierno que ahora los arrojaba al desierto. Este hecho lleva a que varias familias desalojadas sea aceptadas en Lago Rosario. Se logra así reunir el número de alumnos necesario para que Buenos Aires envíe, finalmente, un maestro a Lago Rosario y con él, el reconocimiento de la población que allí habitaba.
Reflexión cortísima: mas allá de que por si me parece extraño tener que pagar por estacionar frente a mi casa, los parquímetros tienen, aparte de eso, una condición ridícula, y que apunta solo a generar/gastar/recaudar dinero sin compartir, fomentando una cultura individualista y muy poco comunitaria.
Veámoslo así: una persona llega con su auto y coloca una ficha de una hora. Esta persona se va a los 15 minutos y llego otro automovilista, con intenciones de estacionar. La máquina no informa cuanto tiempo queda libre (y ya pagado) y tiene disponible esta persona, de hecho esconde esa información para que la persona no sepa el tiempo que resta y deba comprar otra ficha, y en el caso de que esta persona deba retirarse antes de la hora, este ciclo se repetiría varias veces, generando un costo absurdo.
El sistema es egoísta. ¿No creen que debería mostrar el saldo en la máquina, para que se pueda aprovechar, y así no tener que gastar dinero?
La cultura de la generosidad, y el bien compón se nutre de pequeñas cosas, y definitivamente esto no ayuda. Propongo que colocar un papel con el tiempo que queda, o la hora en que se puso la ficha y la hora en que se fue el auto.
Otra pregunta es donde va ese dinero… pero queda para otro momento.